Brazil
Nuestro Ministerio con Pueblos Indígenas en Brasil
"500 años de sufrimiento, de masacre, de exclusión, prejuicio, exploración, exterminación de nuestros pueblos y culturas, violación de nuestras mujeres, devastación de nuestras tierras, de nuestras selvas, que nos fueron quitadas a través de la invasión… Estamos de luto. ¿Hasta cuándo?"
“¿No tienes vergüenza por esta memoria que está en nuestra alma y en nuestro corazón? Contamos esta historia por la causa de Justicia, Tierra y Libertad”. (Palabras de Matalaue, un miembro joven del Pueblo Pataxo el 26 de abril de 2000 durante una celebración de la Eucaristía en Coroa Vermelha para marcar la llegada en ese punto de aquellos que “descubrieron” Brasil hace 500 años.).
Tomo estas palabras del texto básico de la "Campanha da Fraternidade" 2002. Esta "Campanha" se prepara cada año por la Conferencia Nacional de Obispos. Ese año los Obispos les pidieron a todos solidaridad con los Pueblos Indígenas. Nosotros, siendo Oblatos, escuchamos esta llamada y respondimos de cualquier manera en que pudimos bajo las circunstancias en que nos hallábamos.
Joao Altino, que ministra en una Parroquia en Mato Grosso, entró más profundamente en diálogo con el Pueblo Ofaie, que vive en una Aldeia no demasiado lejos. Parte de la tierra a que esta gente tenía un derecho constitucional había sido ocupada ilegalmente y así, Joao con algunos miembros del Consejo Misionero para Pueblos Indígenas los ayudó a conocer sus derechos y buscar que se pusieran en práctica. Joao sigue acompañando a esta gente. Tienen derecho a ciertos donativos gubernamentales, los que él los ayudó a conocer y obtener. Cuando viene el dinero, se sienta con ellos para pensar en la mejor manera de usarlo. Me dijo que si no lo hacía, ellos lo usarían para comprar un carro viejo o una vaca. Los ayuda a tener transparencia en el uso de los donativos. De otra manera, se secaría el “pozo”. También los ayudó a comprar colmenas, y ahora está vendiendo miel.
Aquí en Goiania, hay una "Cäsa do Indio", donde gente indígena viene en caso de enfermedad grave. Cuando vienen, normalmente vienen acompañados de miembros de su familia. En 2002 en el “Dia do Indio”, invitamos a estas familias a un celebración con los miembros de las "Comunidades de Base". Resultó muy bien el día. Los indígenas hablaron de sí mismos y, conforme lo hacían, se vislumbraron sus bellas cualidades humanas y estas últimas expulsaron las tinieblas de prejuicio e imágenes estereotipadas de muchas mentes. Desde aquel entonces, nos hemos mantenido en contacto.
Durante Semana Santa de este año, recibimos una llamada telefónica de gente "Xavante" que estaban en Goiania a causa de enfermedad de un miembro de su familia. Nos preguntaron si podían unirse con nosotros para la celebración de la Eucaristía el domingo de Pascua. Uno de ellos leyó la primera lectura, que fue las palabras de Pedro en la casa de Cornelio - una bella coincidencia. Algunas de estas personas han decidido bautizarse gracias a la actividad misionera de los Salesianos en Mato Grosso. A veces, nos piden que visitemos a sus parientes enfermos en el hospital. Recientemente un Xavante joven que había venido de una Aldeia con su abuelo enfermo me pidió que fuera al hospital a rezar por él. Cuando llegue a la cama, pensaba que sería imposible comunicarme, puesto que era un Xavante de 102 años de edad. Entonces el nieto le dijo que era un Padre. Se le iluminó la cara y se estrechó los brazos como bebé de dos años y me abrazó. Algunas cuestiones teológicas se estuvieron revoloteando cuando manejaba al hospital, pero cuando me abrazó como amigo, me di cuenta que el evento era más grande que cualquier versión. Así, supongo que se puede decir que parte de nuestra presencia con la gente indígena es una respuesta a una invitación más bien que la ejecución de un plan preestablecido. (Michael Brady, OMI - Brasil)