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Cree
Comunidad de los Oblatos para la Nación Cree
Con pocos Oblatos en el ministerio nativo en Canadá occidental, nos enfrentamos a dos opciones: extendernos “diluidamente” sobre una gran área, lo cual nos permitirá dar algo de atención a mucha gente, o reducir el área, lo cual nos permitirá dar más atención a menos gente. Hemos optado por dar más atención a menos gente. Una gran parte de nuestro ministerio se limita a las tres reservas de las Primeras Naciones de Loon Lake, Ministikwan, y Waterhen Lake con un total de unas 1,900 personas que viven en estas tres reservas. Esperamos, con la ayuda de Dios, fortalecer en estas personas una fe cristiana que continuará si nosotros como Oblatos somos llamados a desplazarnos a otro lugar sin ningún reemplazo.
En Waterhen Lake, la mayor parte del ministerio consiste en visitar y en desarrollar la fe. Visitar se lleva a cabo en una forma continua. Hemos experimentado con diferentes maneras de desarrollar la fe de la gente. Estas son algunas estrategias que son más exitosas. Para los adultos, nos reunimos en sus hogares semanalmente con dos a cuatro familias que se combinan en una reunión. Cada reunión comienza con una oración, cántico, y un círculo de convivencia. Un esbozo del contenido es: Dios Padre es Aquel que nos crea por su amor a nosotros; nos crea en Su propia imagen (es decir, con un alma y libre voluntad de amar); y nos crea con un plan de regresarnos a nuestra casa con Él cuando nos desviamos por el pecado. El Hijo es Aquel que nos regresa a casa con nuestro Padre. El Espíritu Santo es Aquel que nos da el poder de amar y vivir como hijos del Padre. La Iglesia en la “arena” en que nos alimentamos para salir y vivir como hijos del Padre. Este temario se adapta para darse a niños de edad 6 a 11 años en el aula de la escuela de 4:00 p.m. a 5:00 p.m. en un día de clases. Hay hasta cinco adultos que ayudan a facilitar estas clases. Estamos probando un formato de aula en que todos los niños de diferentes edades están juntos en una sola aula y reciben la misma lección (un tópico representativo de lección es, “Todos somos hijos de Dios”, lo cual se puede dar en el formato de contar una historia) y luego se dividen los diferentes grupos de edades en el aula y se realizan actividades apropiadas para cada edad, relacionadas con el tema.
Desde que el Padre Sylvain fue nombrado Arzobispo de Keewatin-Le Pas a finales de agosto de 2005, he estado realizando mi ministerio principalmente en la reserva de Makwa Sahgaiecan a la vez que el Hno. Kurt realiza su ministerio en le reserva de Waterhen, Saskatchewan. Mi ministerio consiste en visitar los hogares, enseñar catequesis en el hogar y en la escuela, rezar, celebrar la Palabra de Dios en sus hogares, servir como tutor en la escuela cuando me necesiten, y jugar voleibol y fútbol con los niños. Creo que formar una relación la gente de toda la reserva es primordial para trabajar con nuestra gente de la Primera Nación.
Visitar los Hogares: Visito la gente a diario, desde lunes a domingo. Una gran parte de mi ministerio es estar presente con la gente y escuchar sus problemas de empleo, sus dificultades maritales, la crianza de los niños que no tienen padres, y similares. Al final de mis visitas, trato de rezar con ellos para invitar que la paz de Dios entre a sus corazones y el mío. Siempre agradezco a la gente por haberme permitido venir a sus hogares y compartir conmigo sus preocupaciones y esperanzas, y me encanta ver las caras risueñas de los niños que son generosos en darme la bienvenida.
Clases tutoriales: El diciembre pasado, mientras hablaba con la directora de la escuela, la maestra de tercer año entró a la oficina y le pidió a la directora si podría tener incapacidad por tres días porque estaba enferma. Puesto que no podían encontrar un sustituto, sugerí que podría desempeñar la tarea. Muy de mi sorpresa, aceptaron mi oferta y acabé enseñando a veinticinco niños por esos tres días. Me dio la oportunidad de conocer a los niños y visitar sus hogares. Un poco después, me ofrecí para dar clases de refuerzo en matemáticas e inglés, ayudando a redactar trabajos con estudiantes de los años diez, once y doce. He ayudado a unos cuantos de ellos, pero me entristeció descubrir la falta de interés académico por parte de los estudiantes, que parecen no ver la necesidad de tener una buena educación. El problema con los estudiantes no es sólo académico. Como me dijo la directora: “¿Cómo podemos esperar que los estudiantes aprendan algo si todavía no han desayunado o no han dormido bien porque estaban viendo películas hasta las tres de la mañana?” De todos modos, siempre me da gusto cuando puedo ayudar a alguno de ellos con su tarea y así puedo conocer a ese estudiante mejor. Muchos estudiantes me han pedido enseñarles español.
Catequesis: Actualmente hay unos noventa niños registrados para nuestro programa de catequesis llamado The Kateri Club (el Club Kateri). La directora de la Escuela Makwa Sahgaiecan, después de consultar con las autoridades educativas, me dio permiso de enseñar educación religiosa después de las horas de clase. Proporcionó un aula y transporte para que los niños pudieran regresar a casa después de Educación Religiosa. La Madre Cynthia, una misionera laica consagrada de las Misioneras de San José de Sacrificio, y yo enseñamos catecismo una vez a la semana los martes de 3:30 a 5:00 p.m. Muchas veces, los niños no quieren ir a casa porque quieren quedarse con la Madre Cynthia. Ella es una fabulosa maestra de catecismo, que ama a esos niños. En nuestras clases, compartimos nuestro amor por Dios con ellos y animamos a los niños a conocerse mejor, trabajar juntos, respetarse a sí mismos y a los demás, y respetar a sus padres, abuelos, mayores y a todo el mundo en sus comunidades. Constantemente les recordamos que Dios nos ama a todos incondicionalmente y que quiere tener una relación estrecha con cada uno de nosotros. En cambio, lo único que Él nos pide es que le reciproquemos este amor y que nos amemos los unos a los otros. Comenzamos nuestras clases con una oración, rezamos antes de nuestro tentempié de galletas y jugo, y terminamos con una oración de acción de gracias y un beso en la frente que la Madre Cynthia da a cada niño. La directora y la sub-directora nos han dicho que esta es la clase con mejor asistencia en la escuela. Le agradecemos a Dios por esta asombrosa oportunidad de compartir Su amor con estos niños.
Deportes: Voleibol y fútbol se han hecho parte de nuestras reuniones cuando visito a las familias. El año pasado, empecé a dar catequesis en el hogar y un día después de clase, observé que uno de los niños tenía un balón de voleibol. Inmediatamente pregunté a los niños que podíamos formar dos equipos, y jugamos esa tarde por casi una hora. Se me hizo obvio que los niños aprenden más rápidamente si se divierte cuando aprendan. Así, a partir de ese día, he incorporado voleibol y fútbol, visitas al lago, y un poco de helado y pastel después de catequesis. Tenían tantas ganas de hacer cosas conmigo que el año pasado sembramos noventa y ocho pequeños pinos, unos 25 cm de alto, en frente de la escuela y al lado del campo de fútbol para ayudar a embellecer la comunidad. Siempre he querido tener doce niños, pero nunca pude encontrar la mujer que accediera a esto. Pero Dios es tan generoso que me ha dado unos 100 niños. Nadie puede superarle a Dios en generosidad.
Oración y celebración: La oración es una gran parte de mi vida y mi ministerio. Es lo que me permite poner todos los eventos del día en perspectiva. Trato de rezar siempre con la gente a que visito. A veces son oraciones espontáneas y en otras ocasiones es el rosario. Les recuerdo a la gente que en María tienen una Madre sumamente tierna que se preocupa por cada aspecto de su vida igual que se preocupaba por Jesús. He empezado a reunirme con dos familias los domingos para una celebración de la Palabra de Dios. Aprendemos el significado de los diferentes aspectos de nuestra celebración y la importancia de reunirnos colectivamente como familia para decirle a Dios cada semana que lo amamos y le agradecemos sus múltiples bendiciones.
Estoy tan agradecido con Dios por permitirme servir a nuestra gente de la Primera Nación en la comunidad de Makwa Sahgaiecan. A veces me ha entristecido ver tanta apatía, resentimiento y dolor en nuestras comunidades nativas. Sin embargo, no es el sufrimiento que me entristece sino el hecho de que a veces estos sufrimientos se desperdician. Nuestra gente de la Primera Nación conoce a Dios como Creador, pero no mucho como Redentor. Como me dijo un nativo educado que es tradicionalista: “Nunca he podido entender porqué el creador permitió que los europeos robaran nuestra tierra”. Yo le dije que fue la voluntad permisiva del Creador que permitió que esto sucediera en la misma manera que permitió que su Hijo Unigénito fuera matado por las mismas criaturas que El había creado, y que en la persona de Jesús, el Creador y Padre ha proporcionado un significado a nuestro sufrimiento humano. Le dije que los pueblos nativos están en una buena posición de enseñar a otros a perdonar si aceptarían lo que sucedió en el pasado como manera de redimir a esos europeos. Estos primeros les ayudarán a nuevamente abrazar la vida y tener confianza en el Creador, que sigue amándolos profundamente. Desde aquel entonces, este hombre me ha invitado a su casa. Conforme camine con nuestros hermanos y hermanas nativos, mi deseo es compartir nuestros valores humanos y virtudes espirituales que tenemos en común, los cuales informan y guían nuestra vida y nos permite ser la mejor gente como Dios nos ha creado. (Presentado por Kurt Stang, OMI y Peter Altamirano, OMI - Info Lacombe)
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