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Pe. Oswald Firth, OMI - 1o Asistente General
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Reflexión
Pueblos indígenas: Pueblos que tienen un pasado, una historia y una cultura… Nunca morirá… Conquistados, quizás… Olvidados, ¡Nunca!
Para los Oblatos de María Inmaculada, vivir y trabajar con gente indígena es como una segunda naturaleza. Desde sus comercios, han estado cerca de los “inuk”, los habitantes indígenas del Polo Norte. Hay muchas historias idílicas que se cuentan de los viajes y peripecias de los Oblatos entre estos “inuit”, que significa “pueblo”. Se acostumbraron no sólo al clima ártico, sino a los hábitos alimenticios de los esquimales que frecuentemente llevaban una vida errante en la búsqueda de focas, salmón y caribú.
Luego hubo la “Gente de las Primeras Naciones”, los amerindios entre quienes los Oblatos trabajaron, proporcionándoles educación, salud, y otra ayuda humanitaria. Quizás la violación de sus derechos fundamentales, particularmente el derecho a su tierra, recursos, cultura y sus personas humanos nunca figuraba de manera prominente en la mente de los colonizadores de esta gente como lo hace hoy en la época post-colonial. Es un asunto que debería recibir la más amplia publicidad que estas aberraciones se están exponiendo a la luz pública y que se está elevando el nivel de conciencia entre naciones a través de la Segunda Década de las Naciones Unidas, dedicada a los derechos de pueblos indígenas.
En tiempos más recientes, los Oblatos han estado en la vanguardia en la lucha de la gente indígena de Bangladesh para superar ostracismo y recuperar sus derechos a sus tierras. Trabajando fuera del ruido de la fanfarria de los medios, donde los pueblos indígenas y sus prácticas culturales se han convertido en exhibiciones de museo o atractivos turísticos, los Oblatos han ayudado a los Chasis que cultivan escarabajos y a los Garos agricultores, y ahora a la gente de los Trechos de las Colinas de Chittagong a ganar reconocimiento en las Naciones Unidas. Sus representantes hoy están llevando su causa al Consejo Social y Económico de la ONU con evidencia incontestable y valor interior indomable para defender su derecho a la tierra, sus valores culturales, idioma, recursos y su vida misma.
Cuando hablamos de los campesinos de Bolivia, o de Chiapas y los Zapatistas de México, o de los mochicas de Perú, o hasta los guaraní de Brasil que sufrieron bajo la explotación colonial, la humanidad necesita darse cuenta que son estos pueblos de la tierra que han salvaguardado el medio ambiente y han cuidado y cultivado los elementos más preciosos de la naturaleza - específicamente tierra, aire, fuego y agua - que tanto se necesitan para nuestra vida. En el frenesí del hombre moderno de luchar contra contaminación, tendemos a olvidar que el secreto de la vida durante siglos fue conservado por pueblos indígenas como nos recuerdan los siguientes renglón, no sin un sentido de ironía.
Todo en la Tierra tiene un propósito
Cada enfermedad tiene una hierba para curarla
Y cada persona tiene una misión
Esta es la teoría de existencia de los indios
(Sahish)
(Pe. Oswald Firth, OMI - 1o Asistente General)
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